viernes, 30 de junio de 2017

Vacaciones


Como otros años, también este tomamos vacaciones. Pero serán unas vacaciones un tanto especiales: durarán más tiempo. En vez de los quince días habituales, desaparecemos de la cotidianeidad durante un mes completo, los próximos 31 días de julio. Y es que los jubilados, como el amanuense de este blog, también tienen derecho a disfrutar de vacaciones, aunque en realidad se limiten a cambiar no hacer nada en la ciudad por no hacer nada frente al mar. Pero es un cambio, al fin y al cabo, que sirve para replantearse algunas cosas, tales como dónde desayunar y comprar el periódico cada mañana, qué hacer a media tarde y olvidarse a duras penas del ordenador y el móvil. Es decir, retomar una vida más analógica que digital, con lo que ello conlleva de ruptura con rutinas o dedicaciones, ninguna de ellas obligatorias pero asumidas con la debida responsabilidad, como las que exige esta bitácora desde hace años.

Es por tal motivo que informamos a nuestros fieles e invisibles babilonios que durante el mes de julio Lienzo de Babel se mantendrá en silencio, no registrará ningún post o interrogante sobre las incertidumbres que inquietan a su autor y comparte con sus lectores y seguidores. Con toda probabilidad, esa interrupción vacacional devendrá útil para unos y otros. Entre otras cosas porque posibilita tomarse un descanso y mantener la debida distancia (espacial, temporal y personal) para renovar enfoques, ampliar expectativas y refrescar ánimos con los que enfrentar una temporada nueva que a buen seguro será emocionante. Y es que son tantos los problemas, tantos los obstáculos y tantas las preocupaciones que se avizoran en el futuro inmediato que éste será cualquier cosa menos tedioso, en el que destacan, por ejemplo, el desafío secesionista catalán, el brexit inglés, la visceralidad amenazante de Trump o la podemización del ¿nuevo? PSOE en España. Se están produciendo cambios en las relaciones internacionales, retos en las cuestiones nacionales y luchas interminables en las locales que nos desubican y ponen en cuestión nuestras certidumbres, hasta el extremo de precipitarnos en un abismo donde reina la desorientación y la zozobra. No sabemos qué va a pasar mañana.

Pero estar en silencio no significa ser mudo, ni estar ausente ser invisible. También en vacaciones seguiremos atentos a lo que depare la realidad para, si la voluntad no flaquea, poder comentarla en agosto o, en función de su gravedad, interrumpir la plácida inactividad de la bitácora con la recurrente reflexión o cuestionamiento con que intentamos comprenderla. Y es que el compromiso de Lienzo de Babel con sus lectores no va a verse alterado ni estando de vacaciones. Es tanto el respeto que nos merecen que sólo manteniendo este compromiso podemos corresponder al interés y la fidelidad con que nos premian. Dándoles, pues, las gracias por ello, sólo nos resta desearles que disfruten de unas estupendas vacaciones. Nos las merecemos, todos. Y no olviden meter en la maleta algunos libros, por si las horas se hacen eternas. La imagen de tu vida, de Javier Gomá Lanzón (Galaxia Gutemberg), y La gran transformación, de Karl Polanyi (Fondo de Cultura Económica), ya me acompañan. ¡Volvemos en agosto!

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