domingo, 31 de enero de 2016

El suspiro de vivir


Fue ayer cuando inaugurábamos el año y hoy enero se nos escapa ya de la vida entre sueños apresurados y anhelos insatisfechos. Los días transcurren con el vértigo de unas horas en las que se diluyen las imágenes de proyectos y afanes. Así, cabalgamos a lomos de un tiempo desbocado que nos conduce a un destino cada vez más cercano, sin aflojar la marcha y con el temor constante de despeñarnos por un precipicio. Cada hoja arrancada del calendario nos asoma al túnel oscuro donde se adivina la pendiente del barranco. Entonces buscamos el freno que detenga las premuras del vivir y las prisas de quien gobierna nuestras existencias a través de una sucesión vertiginosa de estaciones y amaneceres. Por eso, a punto de habitar febrero, ya lamentamos su brevedad como el instante fugaz en el que perdura un suspiro, el suspiro de vivir.

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